miércoles, 8 de enero de 2014

Me desgastaste en todos los aspectos. Intenté por todos los medios que algo funcionara. Di todo de mí, hasta que tarde me di cuenta de que el problema no estaba en mí. Hoy en la distancia mi alma descansa, aunque la misma distancia duela tanto. Agradezco que me hayas mostrado todo lo que no quiero ser. Los sentimientos los fuiste dañando día a día y aunque nunca vayan a morir, nunca serán los mismos. El recuerdo del dolor de tantos años no se va a ir. Pero en lo más profundo de mí, deseo que te des cuenta de lo que nos estás haciendo y no nos des el peor de los finales. No me lastimes más todavía.
Se me acabó hasta la hostilidad, pero la paciencia y el amor no parecen querer irse. Te espero, mientras construyo mi vida.