Se siente tan agotador a veces.
Esas ganas de no volver a levantar los brazos, de no remarla más, no por haberse rendido, sino por el hecho de sentirse ya sin fuerza. Cada parte casi derrotada, las ganas por el suelo y el cansancio acumulado. Un simple viento se convierte en un huracán.
No son los golpes los que vienen más fuertes, es la tristeza que se lleva en la espalda lo que hace cada cosa duela más. El no sentir respiro. El estar constaaaaaantemente maquinando una cosa tras otra. Hay veeces en las que hay que poner un freno, pero, ¿dónde?. ¿Por dónde se puede empezar? ¿Qué es lo que debería tener prioridad? Tanto maal sentimiento y agotamiento, cega. Confunde. Atormenta. Tortura.
Un poco de paz, un respiro. Una sonrisa sincera desde el alma. Algo que llene, que llegue.
Un amigo que dice no me faltes. Un abrazo de un ser amado, la sonrisa de esa persona tan especial. El recuerdo de los que no están. Algo a que aferrarse más que al orgullo barato. Un S T O P.
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