Viejos sentimientos se empiezan a reunir para atacar de nuevo. Para llevárselo todo. Esos sentimientos egoístas que se alimentan de lo poco que es uno, de la poca esperanza. Tal vez sólo estaba cayendo más lento y eso bastaba para sentirse mejor. ¿Cómo frenar la caída? ¿Y si nunca encuentro quien me acompañe? ¿Qué si no soy lo suficientemente fuerte?
¿A quién le importa tanto como a mí?
No hay comentarios:
Publicar un comentario