Acá estoy una vez más escribiendo sobre lo que siento cuando no se lo que siento. Es complejo, rebuscado y esta vez no pretendo entenderlo. A fin de cuentas termina reduciéndose a lo mismo.
Estos últimos días en los que poca vida social tuve, me rodee mucho de poca gente y me permití apoyarme en algunos menos, descubrí que soy mucho más capaz de lo que creía, que mi fuerza de voluntad, cuando quiero, es enorme. Sinceramente me esforcé muchísimo desde hace un par de semanas y ver que dio frutos me alegra muchísimo, aunque no me siento feliz.
Si bien me veo distinta a la que era a principios del año pasado (y se lo debo en mayor medida a una sola persona), sigo sin sentirme bien. Me diferencian de esa persona que era mi actitud, lo mucho que crecí, la confianza y seguridad en mí que tengo hoy en día, y el saber que hay gente que confía en mí, que CREE en mí. Gente a la que le gusto como persona, que me quiere en su vida, gente dispuesta a arriesgarse. Ya no me dejo pisar, ni me siento menos que nadie, así como tampoco más. Tomé otra perspectiva, veo las cosas desde un lugar más productivo.
Más allá de todos los cambios positivos, hay algo que falta. Algo está comiéndose mis neuronas. Algo está haciendo crecer un vacío y no lo estoy pudiendo frenar. Me siento incompleta, esa es la palabra. Incompleta y vacía. Ni el hecho de haberme recibido de Técnica Química, después de tanto sacrificio, me llena. No niego que me alegra y me demuestra una vez más de lo que soy capaz con sólo proponerlo un poco. Pero no me llena. Es como una felicidad hueca. Es igual a todas las veces anteriores. Es sentirme rodeada de una multitud y a la vez la persona más sola. Todo el día espero una muestra de afecto, una muestra de amor, un mimo por más estúpido y barato que sea. Una palabra linda, una palabra de aliento. Necesito sentir que alguien está sonriendo por mí, y que se desviva por que yo no pierda mi sonrisa.
Vuelven una vez más, todos esos fantasmas. Todas esas ideas que abruman y perturban la mente haciendo perder el punto y la claridad. Entonces ahora pasan dos cosas en simultáneo: me lleno de miedos e interrogantes; pero creo en mí, esta vez confío en mí y soy consciente de lo que soy capaz.
De todas maneras duele, de todas maneras necesito un abrazo. ¿No dije al principio que todo se reducía a lo mismo?
No hay comentarios:
Publicar un comentario